Un rosa tornasolado
cubrió el cuerpo del pequeño
y solitario cisne,
tomó forma de encaje entre sus plumas
y ocultó su tembloroso cuerpo.
Vislumbró el reflejo
de sus plateadas lágrimas
a la orilla de un lago melancólico.
El cisne aspiró profundo
tenía libres las alas
y el espíritu,
era suya el alba.