(Título de obra teatral de Bertolt Brecht)
En mi niñez
te vi cargando infantes,
siempre cargando infantes
en tus brazos
y en tu vientre,
¡eras realmente bella,
madre coraje!
La cuenca en la unión de tus brazos,
nido que nos turnamos
entre hermanos,
tomó forma de niño acurrucado.
Aún puedo sentir tus emociones,
de joven hermosa y sonrosada
preparando el ajuar
del que venía.
Aún siento el olor de esos ajuares,
aún pienso el color de esos colores.
Después…..¡respiraste profundo!
y asumiste tus nuevas ilusiones
con los hijos de tus hijos.
Mi juventud te vio cargando nietos
con la misma emoción
que en tus albores.
Hoy, les pides ayuda a tus regazos
para arrullar bisnietos y bisnietas.
¿ Es que nunca te cansas
de cargar tantos niños?
¿Eres la reina
del país de las cunas
y de los biberones?
¡Y sigues siendo tan bella,
madre coraje!