Amor de hiel y vino

Llevo una rosa roja
que tiembla entre mis labios
evocando la angustia
de su canto sereno,
parece que no llora,
pero al morder su tallo
aquella noche en vela,
la descubrí preñada
de lágrimas por dentro.
Amor de hiel y vino
que no acaba en un beso,
amor de levadura
que roza los infiernos,
hecho de tempestades,
de sueños y vaivenes,
cual lobo lujurioso
dormitando en su cueva.
Mis ojos han formado
su imagen en el aire,
y en esta casa insomne
de maderas pulidas,
he abierto una ventana
que me transporta al cielo.
Amor de hiel y vino
que no acaba en un beso,
amor de levadura
que roza los infiernos.