La ballena que se tragó a Jonás

Atravesó siglos y espacios
para posarse en mi lecho
y así apareció
esa preciosa ballena celeste
con escamas blancas,
en cuanto me levanté.
Parece preñada y satisfecha
de haberse engullido a Jonás.
No arreglé mi cama en todo el día,
para dejarla dormir su digestión.
Por la noche le dije:
Ya descansaste,
la tomé dándole vuelta,
me cobijé con ella y me dormí.