No, no quiero que existan
las paredes ni las calles,
no, no al tiempo y la distancia,
no quiero convertirte
en un recuerdo.
Sólo quiero que existan
mis ojos impasibles
y lo que quieran ver,
ellos han de reinventarte
y serán como enormes reflectores.
A mi antojo te olvidaré
o recordaré
pero no seré una sombra
en tu pasado.