Madre, mis manos se alargan
hasta el cielo
en una oración por ti,
eres una caja de pandora
llena sí, de sorpresas,
pero más de esperanza
y de tu heroico paso
por la vida.
Renuevas tu espíritu,
como las aves que cambian
su plumaje
y jamás dejaste de ser
la leona entre tus cachorros
como ejemplo de lealtad.
Exhibes la grandeza
de un coloso,
que se estremece
ante un niño.
Admiro tu fuerza interna
llena de sabiduría,
de mil rosas cristalinas
y de inquebrantable fe.
Para ti tengo
acordes de violín
silbando entre los bosques,
y toda la inspiración
de mi humilde poesía.